Pequeña queja urbana.
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Mis sábados estonios suelen ser bastante tranquilos. Acostumbro a pasear, a perderme entre las calles de una ciudad que cada día me descubre algo nuevo. Vivo rodeado de edificios soviéticos que destacan entre tanto edificio nuevo. Y es que el barrio en el que vivo marca el camino de una ciudad que de aquí a varios años será una de las ciudades europeas más importantes. Todo cambia, y todo mejora, y por el camino del progreso no se pierde lo esencial.
Tallin tiene una ventaja, y es que sólo puede crecer y mejorar. En las grandes capitales europeas el reto es mantener el nivel de calidad de vida. Y en estos últimos años parece ser que es un reto más complejo de lo que parece. Podríamos hablar de París, Barcelona e incluso Madrid, ciudades que con la palabra progreso y crecimiento empeoran la vida del que vive ahí.
Una ciudad tiene que tener vida, tiene que fomentar la cultura y las amistades. Y cada vez en más lugares todo ello se pierde. Se construyen grandes edificios llenos de oficinas. Los alquileres suben y los ciudadanos no tienen más remedio que vivir fuera del núcleo urbano. Y en esas aguas revueltas, resulta que las casas que se construyen cada vez son peores y de peor calidad. Otro día hablaremos del papel de los arquitectos en todo esto. Ojalá hubiera más arquitectos como Higueras que se negasen a construir hogares sin dignidad.
Más allá de esa pequeña reflexión y queja, quiero celebrar mi sábado. Un día más en el que mi amiga y vecina Mari-Liis me descubre secretos de un barrio que poco a poco estoy haciendo mío. Solemos ir a una antigua fábrica de papel a por café, por el camino atravesamos nuevas promociones, y casas asequibles llenas de familias jóvenes y con ilusión.
Hay pequeños rincones de Madrid que echo de menos, pero sé que cuando vuelva a mi querida ciudad castiza, volveré a sentir pena al ver como barrios enteros ven a sus inquilinos huir porque el alquiler es insostenible. Madrid es ciudad perfecta, de esas que te enamora tanto que puede acabar haciéndote sufrir.
Recuerdo #344 / Sábado 23 de julio de 2022 (Tallin, Estonia)