El Molí de Ca'n Pere.

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Guardo recuerdos muy vívidos de mi infancia, siendo capaz de acordarme de la ropa o la música que sonaba en determinados momentos, y dudo que sean adornos frutos del recordar.

Mis veranos en la isla siempre han sido muy felices, caracterizándose con varias cenas que poco a poco se han convertido en tradición. Ahora en estos últimos años he añadido mi peregrinación a Cura, pero hasta hace no mucho, las únicas visitas obligadas eran la cena en Flanigan (donde iré el martes) y la cena de El Molí de Ca'n Pere, donde hemos ido hoy.

Muy cerca de casa, entre campo y arcilla, hay un pequeño lugar con apariencia más de merendero que de restaurante y donde sirven una carne deliciosa y un frito mallorquín que de vez en cuando compite con el de El Rancho.

El Molí, con un gran jardín en la parte trasera, acostumbra a servir un muy buen alioli y unas aceitunas mallorquinas exquisitas. Y hoy, al igual que hicieron mis padres conmigo y con mis hermanos, le toca a mi hermana introducir a sus hijos a ese pequeño lugar que está cerca de casa.

Recuerdo #728 / Jueves 10 de agosto de 2023 (Mallorca, España)