Paseo y té.
cptx /
Siempre he dicho que una de las ventajas de la vida laboral de Estonia es la conciliación laboral. El trabajo no se antepone como fin último y la vida de cada uno es ante todo una prioridad. Gracias al respeto al tiempo personal, si uno necesita prolongar algo su día, suele ser visto como un gesto de buena fe y en ningún caso como una obligación e incluso en días donde hay mucho trabajo, uno puede escaparse antes.
Llevo un mes con mucha carga de trabajo, montañas de asuntos que se acumulan y que nadie espera que gestione de un día para otro, y aún teniendo trabajo para los próximos meses, me he permitido el lujo de escaparme antes de las cinco para ir a enviar un paquete a mi hermano.
He salido de la oficina, he pasado por casa y he puesto rumbo a Kopli de la mano de Mer. Una agradable tarde que invita a un paseo callejeando por las cada vez más otoñales callejuelas y que ayuda a ver el Tallin que fue y el que será. Y es que en la calle Velo uno puede ver resquicios de una ciudad soviética y destellos de una capital europea.
Paquete enviado mediante, seguimos paseando y decidimos volver a casa con una idea en la cabeza, té, música y en la medida de lo posible organizar el viaje de la semana que viene a Copenhague. Y cuando el té terminó de enfriarse el reloj marcaba las siete y media, o lo que es lo mismo, la hora de salida de mi antiguo trabajo madrileño.
Recuerdo #774 / Lunes 25 de septiembre de 2023 (Tallin, Estonia)