A menos tres.
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Con la llegada del invierno el paseo mañanero hasta la oficina es algo más desagradable. El frío y la helada brisa marina convierten la calle de Jahu en un pasadizo polar, y ni si quiera los habituales cuervos logran refugiarse.
Más allá de los diez minutos de paseo gélido, la llegada del invierno implica ver al sol salir desde la terraza de la oficina. Y ese pequeño placer compensa que a finales de octubre lleguemos de los tres grados bajo cero.
El día de hoy, además de un viento polar y un frío excesivo, se ha visto mejorado, en el sentido irónico, por unas agujetas tan intensas como merecidas. Y sin embargo, siendo hoy un día aparentemente incómodo, vuelvo a casa feliz.
Escribo estas líneas con mi querida isleña a mi lado, ella concentrada en su isla virtual mientras yo disfruto de sus narraciones. Supongo que esto es la vida adulta y la vida feliz, disfrutar de un jueves dolorido y frío.
Recuerdo #805 / Jueves 26 de octubre de 2023 (Tallin, Estonia)