Aperitivo en casa.

cptx /

Pocas cosas mejores tiene España que nuestra cultura de aperitivo y terraza. El comer como excusa de ver a tus amistades es una tradición maravillosa, más aún si se hace en un rincón con buen producto y mejor servicio.

A mi querida Tallin le queda grande eso del aperitivo. Sigue siendo una ciudad que promete mucho pero que de momento ofrece poco. Cada vez hay más y mejores restaurantes y pequeños bares, pero lejos de lo que se ve en la almendra madrileña.

Mi querida isleña, que come lo mismo que yo, es una ferviente defensora del aperitivo, y eso que aún no ha probado Mayflower o Jurucha. En este último año me ha demostrado que el picotear a las doce no es ningún impedimento para comer a las dos, algo que justifica el recuerdo de hoy.

Después de un agradable paseo y un posterior tiempo de escritura, he ido a recoger a Mer a la salida de su manicura. La isleña, tan coqueta como siempre, se quejaba de que se habían equivocado con la forma y el color, y ante tal disgusto solo he podido ofrecerle un aperitivo en casa.

El calor del hogar es buen lugar para pasar las horas. Acompañados de musica y el runrún de nuestras conversaciones, hemos preparado con mimo un kilo de gambas y varios pinchos de mantequilla y guindilla. Y en ese aperitivo he podido imaginarme en Mayflower con ella.

Recuerdo #822 / Domingo 12 de noviembre de 2023 (Tallin, Estonia)