Ganas de mudanza.

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En algo menos de dos meses haré las maletas junto a Mer y Paco, pondremos rumbo a la que será mi tercera casa en Tallin, y tras más de un año y medio en la actual no puedo evitar pensar en todo lo que hemos vivido en la calle Soo.

Cuando llegué a Tallin me instalé en un cómodo apartamento de Keskturg. Un barrio que si bien no es de los mejores de Tallin, tiene todo lo que se puede pedir al lugar en el que se vive. Un gran mercado ocupaba gran parte de los aledaños, y Jakobi, que nunca fue mi calle favorita, fue mi primer rincón en el Báltico.

En aquellos meses de junio del veintidós a enero del veintitrés pasé incontables horas callejeando. Un barrio que ahora con el tiempo se ha convertido en un gran lugar de inversión para empresas y familias, aunque ello se haga a costa de desplazar a las familias que ocupan los remanentes soviéticos.

Por el contrario, Kalamaja, nunca fue un buen barrio, a diferencia de Keskturg nadie quería vivir aquí, y ni si quiera la invasión soviética trajo la planificación urbanística. Supongo que por ello Kalamaja florece y Keskturg permanece casi inmóvil. Es más fácil construir donde nunca hubo nada.

En poco menos de dos meses haremos las maletas y con las vivencias de una primeriza gran etapa viviendo juntos, nos iremos a trescientos metros del rincón de Soo. Un gran y luminoso apartamento, algo más cerca del mar, y con una habitación extra. será nuestro nuevo refugio.

Y en estas últimas semanas antes de la mudanza no puedo evitar pensar en las largas noches que me esperan en la pequeña habitación en la que instalaré el primer despacho de mi todavía precoz independencia.

Recuerdo #998 / Lunes 6 de mayo de 2024 (Tallin, Estonia)