Oda a RKS.
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Llevo varios meses sin dedicar un recuerdo a la música. He tenido que reparar mi iPod, y la falta de tiempo no me ha permitido arreglar los metadatos de mi galería musical. Espero que con el cambio de casa pueda dedicar las horas necesarias a tener mi música ordenada y un iPod cuyo sistema operativo es distinto al de Apple, pero ese es otro tema.
Desde hace varios años guardo con cariño mis primeras escuchas de Rainbow Kitten Surprise”. Debió ser en una Semana Santa, tal vez en el diecisiete, cuando mis amigos Casilda y Diego, sin ellos saberlo, me recomendaron a la vez que escuchara uno de los álbumes de RKS.
Si no recuerdo mal, mis siguientes meses fueron religiosas y exclusivas escuchas del grupo americano. Por aquel entonces yo estaba embarcado en un pequeño proyecto personal que sería el germen de éste blog. Años más tarde, el no poder acudir a ver a RKS en Atlanta sería la gota final de mi decisión de huir a Estonia. La vida supongo.
RKS tiene toques instrumentales que apenas he vuelto a encontrar. Me gusta pensar que RKS llego a escuchar a Les Luthiers, y que por el camino decidieron usar teclados y guitarras de formas poco convencionales. Pero aún no siendo ese el caso, RKS, representa todo lo que le pido a la música, que no es poco.
Ahora en la distancia, con amistades que pierden la intensidad de la vida madrileña, me refugio en la música que una vez me recomendaron, y con mayor o menos nostalgia citó una vez más una de las mejores canciones escritas por RKS:
*Look at the cage I’ve been caught up in
Look at the way I've been brought up
Look at the pain I called
My God I never wanted it bad enough, well
Recuerdo #1036 / Jueves 13 de junio de 2024 (Tallin, Estonia)