Sábado en casa.

cptx /

Dentro de las muchas maravillas léxicas de nuestro querido español he de destacar el indiferente uso de casa para referirse a cualquier tipo de propiedad sin importar sus características. Cuando un buen amigo te invita a cenar no extiende el convite refiriéndose a su apartamento, adosado o ático, el español siempre invita a casa, porque para nuestra cultura lo único que importa es matizar que allá donde se invita es el lugar en el que se hace familia.

En mis dos años en el Báltico he visto como al comunicarme en inglés por medio de la traducción literal (casa - "home") muchos se han llevado una desilusión al ver que mi convite tendría lugar en un pequeño apartamento y no en un edificio propio. Por el camino de mis recurrentes cenas he tratado de usar palabras alternativas, pero por más que he tratado de igualar el término de mi lengua materna, no lo he logrado.

El inglés, que como lengua vehicular de los negocios tiene sus ventajas, se presenta como un idioma tosco y desagradable para lo cercano y retrospectivo. Me atrevo a decir que la ausencia de una palabra con el mismo peso semántico y cultural que casa está al mismo nivel que la ausencia de diferenciación de los verbos ser y estar (ambos traducidos como "to be"). El inglés es práctico, pero no familiar.

Es cierto que aún siendo un fiel defensor del español como lengua de las pasiones nobles dedicó la mayoría de mis días a las vivencias en inglés. Trabajo en inglés, mis amistades se desarrollan en inglés y mi amor por Mer se articula en inglés. Es por ello por lo que he decidido mantener mis recuerdos diarios, necesito cuidar mi español, necesito trabajar en mis pasiones nobles en mi idioma materno.

Sin ser yo ningún ferviente creyente ni mucho menos un políglota creo oportuno justificar mi decisión con aquella célebre frase de Carlos V quién hablaba con Dios en español, en italiano con las mujeres, francés con sus ministros y en alemán con su caballo. Sin entrar a debatir la veracidad de lo anterior pues hay quien lo tacha de apócrifo, cabe señalar que Fray Prudencio de Sandoval (conocido historiador por sus obras relativas a la historia de Castilla) vino a decir que Carlos V sólo hablo español cuando fue hombre. Una afirmación con más trascendencia de lo que pudiera aparentar, porque podría entenderse que fue el aprendizaje del español lo que llevó al emperador a ser la figura histórica que conocemos.

Los párrafos anteriores que debieron haber sido una breve introducción al recuerdo de hoy se han convertido en protagonistas, razón por la que no creo oportuno desarrollar el recuerdo que hoy venía a contar. He tratado de describir mi vuelta a mi primera casa como hombre, y supongo que hay algo de poético en haberme sentado a hablar de mi casa y haber acabado sincerándome con Dios de la única manera que lo sé hacer, por medio de unos recuerdos con poca Fe y muchas subordinadas.

Recuerdo #1105 / Sábado 24 de agosto de 2024 (Tallin, Estonia)