Atleti en la distancia.
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Me voy a permitir el lujo de insistir en mi falta de presencia en la grada rojiblanca. Aún a riesgo de repetir la misma idea debo incidir en la nostalgia de aquellos partidos en el Metropolitano. Añoro ir al fútbol, discutir con mi hermano sobre posibles cambios, y encararme con los pesados de mi sector. La grada en la distancia es un sufrimiento que no le deseo a nadie.
Hoy el Atleti se ha vuelto a hacer carne en un estadio lleno de los herederos del Calderón. Parece que el descampado de San Blas tiene ganas de convertirse en el campamentos de decenas de miles de indios, a pesar de que la directiva de empeñe en maltratar a todo aficionado que busca cobijo.
El Atleti, que lleva una década sin dar la cara en Copa del Rey, ha decidido que ya no hay excusas. Estos sin vergüenzas quieren ganar un trofeo con el logo antes de la vuelta al legítimo escudo. Y aún a pesar de querer quemar todo lo que lleve el logo asiático reconozco que ver a Koke levantar la Copa me haría muy feliz.
Hoy el Atleti le ha vuelto a demostrar al Sevilla quien es quien. Los andaluces siguen empeñados en celebrar aniversarios fundacionales inventados mientras se desintegran como institución futbolística. Me compadezco de ellos ya que en cierta medida son el fiel reflejo de la España que vivimos. Recuerdos del paraíso perdido sin ser capaz de ver el hundimiento institucional.
Recuerdo #896 / Jueves 25 de enero de 2024 (Tallinn, Estonia)