Al sol de Valldemossa.
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He de admitir que últimamente fantaseo cada vez más con la idea de adelantar mi vuelta a España y afincarme en Mallorca, pero enciendo la radio o la televisión y pierdo las ganas. Durante estos dos años en el extranjero he descubierto la felicidad que produce vivir desconectado del zoo político que se vive en mi querido país natal. Cualquier timbre de voz modulado y estructuras lógicas han desaparecido de nuestra casta política y la una vez noble labor representativa ha derivado en una suerte de fin último para todos los sinvergüenzas del país.
Muchas veces se debate si la casta política es un reflejo de la masa social del país o si ésta es un reflejo de la casta política, sin saber yo la respuesta, sí que me atrevo a matizar que el problema es algo más complejo de lo que puede aparentar, y todo comienza con la pérdida de las costumbres locales, como por ejemplo, la desaparición del mallorquín por la imposición del catalán.
Cuando hablo con Mer sobre nuestros planes de futuro, todo pasa por una boda en el Monasterio de Cura, seguido de otros cuatro o cinco años en el Báltico. Más allá de esos años, sólo somos capaces de fantasear con alguna estancia en otro país europeo, preferiblemente costero. La vuelta a España no es más que un deseo efímero que no se materializará salvo excesiva fortuna monetaria por nuestra parte. España no es país para labrarse un futuro, pero por el contrario es un gran lugar si uno tiene todo lo que busca en esta vida.
Valldemossa, pequeño reducto de la Mallorca que una vez fue, es un buen ejemplo de nuestras fantasías compartidas, pero después de pasar dos días yendo y viniendo, a la vez que hablando con comerciantes, he empezado a entender que el atractivo de Valldemossa pasa por disfrazar la globalización como desarrollo mallorquín.
Hemos pasado el día al sol de Valldemossa, fantaseando sobre una posible vuelta a España, y entre deseos e improbables, no hemos podido más que confirmar, que hoy por hoy, nuestro pequeño refugio de Kalamaja tiene todo lo que le pedimos a un regreso a España, empezando por la ausencia de una deficiente casta política.
Recuerdo #1099 / Domingo 18 de agosto de 2024 (Mallorca, España)